martes, 20 de mayo de 2008

LA PREGUNTA POR EL HOMBRE Y EL SENTIDO DE LA VIDA


LA PREGUNTA POR EL HOMBRE Y EL SENTIDO DE LA VIDA

DESPROPORCIÓN DEL HOMBRE

Pascal afirma que si los conocimientos naturales son verdaderos el hombre encuentra en ellos un gran motivo de humildad al verse obligado a rebajarse de una u otra manera y como no puede subsistir sin creer en ellos nos dice que nos miremos también a nosotros mismo y calculemos en que proporción estamos, todo este mundo visible no es sino un rasgo imperceptible en la naturaleza. El hombre debe aprender a estimar la tierra, los reinos, las ciudades pues es la más grande nota sensible de la omnipotencia divina en la que nuestra imaginación se pierda. También nos dice que el hombre en la Naturaleza es una nada frente a un infinito, un todo frente a una nada pero debemos sentir admiración por lo que somos por nuestra masa la cual era casi imperceptible y ahora es un coloso un mundo o mas bien un todo respecto de esa nada a que no se puede llegar. Cuenta que solo el autor de estas maravillas las comprende. No se puede comprender el principio de las cosas y llegar con ellos hasta conocerlo todo, es necesario una presunción o una capacidad infinita, como la Naturaleza, la cual a grabado su imagen y la de su autor en todas las cosas por ejemplo la geometría que es infinita. Los filósofos han pretendido conocer la infinidad la cual en pequeñez es menos visible es ahí donde nacen los títulos como: “de los principios de las cosas” “de los principios de la filosofía”. Se cree que el hombre es más capaz de llegar al centro de las cosas que de abarcar su circunferencia pero como somos nosotros los que sobrepasamos las cosas más pequeñas creemos que somos capaces de poseerlas, sin embargo nos hace menos capacidad para llegar hasta la nada que para llegar hasta el todo, pero para Pascal aquel que es capaz de comprender los últimos principios de las cosas podría también conocer hasta el infinito y el único que puede hacer eso es solo Dios. He aquí nuestro verdadero estado; es lo que nos hace incapaces de saber ciertamente y de ignorar absolutamente. Nuestra razón se ve siempre decepcionada por la inconstancia de las apariencias, nada puede fijar lo finito entre los dos infinitos que lo envuelven y le huye. Si el hombre se estudiase a si mismo vería lo incapaz que es de seguir adelante como puede un parte conocer todo, a lo que puede aspirar es tal vez a conocer por lo menos las partes con las cuales guarda proporción. Nosotros estamos compuestos de dos naturalezas opuestas y de distinto género: alma y cuerpo. Si estamos compuestos de espíritu y de materia no podemos conocer perfectamente las cosas simples, espirituales o corporales. Sin embargo el hombre es para sí mismo el más prodigioso objeto de la naturaleza, como un cuerpo puede estar unido con un espíritu, Es este el colmo de la dificultad sin embargo es su propio ser.





PASCAL, Blas. Pensamientos. Edición Espasa Calpe. Madrid, 1940.

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